15/11/2010
La posibilidad de superar los obstáculos aunque se sufra una minusvalía o no se tengan estudios ha sido el mensaje lanzado a los jóvenes por Pablo Pineda, primer universitario europeo con Síndrome de Down, y William Rodríguez, encargado de limpieza del World Trade Center que ayudó a la evacuación de cientos de personas durante el atentado del 11 de septiembre. Pineda y Rodriguez, junto a Bosco Gutiérrez, arquitecto mexicano que logró escapar de sus captores tras permanecer nueve meses secuestrado, han expuesto hoy en Valencia sus experiencias en el segundo Congreso de Jóvenes con Valores, que ha sido inaugurado por el president de la Generalitat, Francisco Camps. Camps ha destacado como un "valor fundamental" la confianza en una sociedad "que se proyecte hacia el futuro" y ha señalado que los valores "no son una moda, sino un legado de nuestros mayores y forman parte de la condición humana". El primer ponente en intervenir ha sido Pablo Pineda, conocido por ser el primer europeo con Síndrome de Down que ha obtenido un título universitario y por su papel protagonista en la película "Yo, también", por la que consiguió el pasado año la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián. Pablo Pineda ha asegurado durante su intervención, muy aplaudida por los cerca de dos mil jóvenes que abarrotaban la sala, que la sobreprotección "es la peor limitación de los padres a cualquier hijo", ha señalado Pineda, quien ha asegurado que siempre "he creído en mí y he sido constante a la hora de enfrentarme a los problemas". "Soy una persona optimista, con mucho sentido del humor e ironía, una persona muy inconformista que siempre quiere aprender y aspirar a más", ha señalado Pineda, quien ha destacado la ayuda que siempre ha recibido de sus tres hermanos mayores. "Me han ayudado a ser más competitivo, a espabilarme, pero también han aprendido conmigo". Ha recordado su época en el colegio, donde pasó "momentos muy felices", y en el instituto y la Universidad, donde lo pasó "realmente mal porque me dejaban solo. Tuve una sensación de soledad tan negativa, tan mala, que no sabes que hacer ni como reaccionar". "Nunca les dije nada a mis padres, y aunque estuve tentado a tirar la toalla, seguí adelante y de eso jamás me voy a arrepentir", ha dicho Pineda, quien ha pedido a los jóvenes que no marginen "a ninguna persona con discapacidad, porque es lo peor que puede ocurrirle, se ve solo e impotente". También ha considerado que en su primer empleo en el área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Málaga, donde hacía fotocopias, "me podían haber aprovechado mejor, podían haberme sacado más partido" y ha lamentado "cuánto talento se desaprovecha en el empleo". Por ello ha pedido que se cumpla en toda España la normativa que exige a las empresas a contratar a un porcentaje determinado de discapacitados, y también ha considerado "muy injusto" que teniendo el título de Magisterio éste se haya convertido en "papel mojado" porque no puede ejercer. Esta tarde intervendrá William Rodríguez, que hoy preside la Asociación Hispana de víctimas del terrorismo más importante de Estados Unidos y el 11 de septiembre de 2001 tenía en su poder una de las cinco llaves maestras que permitían abrir al completo el complejo de las Torres Gemelas. Esto le permitió, tras el atentado, abrir el paso a los bomberos y permitir el rescate de cientos de personas que en ese momento estaban en el edificio. "Vengo a transmitir a los jóvenes que si yo, como barrendero, puede cambiar la historia de los Estados Unidos y establecer leyes y legislaciones sin tener el conocimiento normal ni educativo, ellos, que se están preparando en una universidad, pueden hacer mayores cambios históricos que yo", ha explicado a los periodistas. A su juicio, lo único que necesitan los jóvenes es "más motivación y entusiasmo para tomar las riendas y hacer esos cambios" y ha señalado que él "nunca" se ha dado por vencido. "Si no tengo la preparación, busco a la persona que sepa y me enseñe", ha afirmado. El último ponente será Bosco Gutierrez, prestigioso arquitecto mexicano diseñador del proyecto del World Trade Center de Ciudad de México, que logró escapar de sus captores tras permanecer nueve meses secuestrado en un zulo de tres metros cuadrados.